Mas de 30º ayer a la tarde en la subida al Monte Pindo. Ni “gota” de aire. Esperando en la salida ya sudábamos como pollos. Los primeros minutos fueron cómodos, pero pronto empezaron las dificultades. Tras unos metros por el pueblo, la organización nos deleitó con un bañito en el mar para empezar a subir fresquitos. Mojado y lleno de arena, comenzaba la ascensión. Las cosas parecían ir bien, pero poco a poco el cuerpo se iba apagando. Aguante bien el primer repecho, pero fue llegando al primer avituallamiento donde el cuerpo empezaba a dar señales de alarma. Señales que en la subida fuerte se convirtieron en realidad. Iban 30´de carrera y ya no podía con el alma. Notaba que mi cuerpo estaba ardiendo, mis piernas no tenían fuerzas para subir, varias caídas y alguna que otra torcedura. No iban ni 6 km y tenía el “termostato” jodido,estaba sin “gasolina” y  los ” neumáticos” no agarraban.Parecía que me tenían que pasar todas a mi. Tuve que parar a atarme los cordones un par de veces, 3 caídas y múltiples resbalones. La cosa pintaba muy fea.

Antes de coronar el cuerpo empezó a “despertar”, los últimos metros de la subida me dieron algo de moral porque empezaba a sentirme con fuerzas. De manera milagrosa y sin saber porque, las piernas habían recuperado ( como? no lo entiendo). Por delante unos km de bajada antes de comenzar la segunda subida fuerte. En esos km las sensaciones fueron buenas. Recuperé algún puesto de los ” miles” que había perdido subiendo. La segunda subida fue otra cosa. Muchas más suave que la primera. Pero donde el resto subía andando yo era capaz de hacerlo corriendo, permitiéndome recuperar terreno. Una vez arriba comenzaban 4km de descenso muy técnicos. Cada paso era un peligro y no quería ni más caídas, ni más torceduras. Aún así el descenso lo hice bien, recuperando algunos puestos perdidos.

Los últimos metros de la carrera eran llanos. Fue justo en ese momento donde mis gemelos y mis isquios se pusieron de acuerdo para no dejarme dar ni un paso. Mi entrada en el pueblo y en la meta fue bastante lamentable, mis zancadas no superaban el medio metro y al cruzar la meta me costaba mantenerme de pie. Estaba totalmente deshidratado.

Al final 2 horas 46 minutos puesto 27 de la general y 16 de mi categoría. Una pena, que el cuerpo no empezase a funcionar hasta la segunda hora.

Tremenda la organización y la ruta perfectamente señalada. Paisaje increible. Un 10.