En la salida de una carrera uno siempre siente nervios, pero en la salida de un ultramaratón se siente miedo. Miedo a lo que viene, a lo que pueda pasar, a como va a responder el cuerpo y la mente al esfuerzo al que se le va a someter. No importa el entrenamiento o la preparación que hayas realizado, porque no te garantiza que vayas a cruzar la línea de meta. Es por eso que en cuanto dan la salida el corredor solo se centra en una sola cosa, cruzar la meta lo más dignamente posible.

La PREPARACIÓN para los 101 no fue la ideal, 8 semanas desde que decidí inscribirme hasta el día de la carrera. El calendario de pruebas que me podrían ayudar en la preparación ni me apetecía, ni me motivaba. Por lo que decidí acudir a los 101 km sin haber corrido ni una sola carrera en lo que va de año. OLE Y OLE! Primera carrera del año y 101 km JAJAJAJA un poco loco, pero me encantaba la idea.

Acumulé todo el entrenamiento que pude durante las 4 primeras semanas. Sumando entrenos de calidad ( series y desniveles), con alguna tirada de 2/3 horas por monte. A falta de 4 semanas tirada larga en autosuficiencia para testar un poco el cuerpo y la cabeza. 6 horas 30 minutos para hacer un total de 60 km y 18000 desnivel +. Las sensaciones fueron buenas, pero el cuerpo quedo muy cansado.  Desde ese día hasta la carrera los entrenamientos no superaron las 2/3 horas de carrera.  Esta vez si introduje la bicicleta en la preparación. Alguna tirada de 3/4 horas con algún repecho para preparar las piernas. La semana de la carrera, entre unas cosas y otras, solo pude correr 10 km el lunes. El resto de los días parado…. idea que no me gustaba, pero o salía a correr a la 1 de la mañana o sino…..ya duermo bastante poco como para acortar más las horas de sueño.

Con este panorama y con un parte meteorológico de cagarse nos plantamos en el DÍA DE LA CARRERA. Al levantarse se disiparon las dudas sobre el tiempo que iba a hacer. La lluvia no nos iba a acompañar. Un problema menos. Correr durante más de 12 horas mojado no era la idea que tenía de una carrera cómoda.

Antes de la salida me encuentro con dos conocidos JUAN y DANIEL. Compañeros en mi última carrera Ultramaratón Solidario de los Bomberos de Betanzos 70 km. Me pegue a ellos como una lapa, quizás buscando la protección de alguien que se encuentra solo ante el peligro. Los primeros km los hicimos juntos. Salimos muy atrás y nos pasamos los 5 primeros km adelantando gente que tenía menos ritmo. Un poco más adelante llegó la primera subida importante. Las sensaciones fueron buenas y decidí dejar la compañía ” protectora” y aventurarme solo. Por el camino me iba encontrando corredores con los que compartía km. Lo bueno de estas distancias es que tanto si adelantas a alguien, como si te adelantan, te da tiempo a hablar y a conocer a la persona que tiene el mismo objetivo que tu, LLEGAR. Conoces la historia de la persona con la que estas corriendo. Una de esas personas es RUBÉN. Compartimos zancadas unos 15-20 km, comimos juntos, bebimos juntos, rodamos juntos y meamos juntos… nos conocimos corriendo en una aventura. Me dio pena decirle que no podía seguir a su ritmo. La aparición de los primeros calambres a los 30 km me hizo bajar la velocidad.

A pesar de todo me planté el el km 42 con mucha fuerza, los calambres seguían, pero aun no me limitaban.En ese punto tocaba cambio de ropa, recogida de frontal, etc. Por delante 30 km hasta llegar al punto más alto de la carrera. En total unos 24 km de subida. A medida que iba subiendo la cosa se iba complicando. Los calambres se hacían mas intensos y pasaban de un grupo muscular a otro, de una pierna a otra….. tuve que parar a estirar innumerables veces. Ver como la musculatura se contrae de forma involuntaria, de manera intensa e ininterrumpida, y que aun tienes que correr 30- 40 km …BUFFFFFFF.  OSTIA PUTA!!!!! En medio de la subida me doy cuenta de que no había metido el frontal en la mochila…….. lo que significaba que tenía que correr mucho para poder llegar de día sino….. aunque iba bien de tiempo nunca se sabe.

El balance de la subida en cuanto a posiciones no era malo. A pesar de mis problemas había adelantado a algún corredor. A otros los había cogido, pero con tanta parada me volvieron a adelantar. Tan solo dos corredores me habían adelantado durante los km de subida. Gracias a ir parando cada poco a estirar la musculatura me estaba dando un poco de respiro. De este modo conseguí llegar a la parte más alta  (km 71). Por delante 30 km más con un desnivel acumulado negativo. Pensaba que podría afrontar esa ultima parte de manera más cómoda. Pero cada vez que había un cambio de desnivel significativo la musculatura me volvía a recordar que allí estaba.

Los primero km de bajada fueron muy duros para las piernas y para el cuerpo.Con poco liquido y alimento en la mochila tras casi 15 km sin avituallamientos el cuerpo pedía gasolina. Al llegar al control me encontré a todos aquellos que en la subida me habían dejado. Lo que significó para mi una inyección de moral. Durante algunos km corrí con JOSE FERNANDO de 54 años…. si 54.  Lo había pillado subiendo pero las paradas hicieron que lo perdiera de vista. Lo mismo me pasó en la bajada. Aún así los km que compartí con el fueron de lo más provechoso de la carrera. Conocerle y saber tu historia fue muy enriquecedor. Una pena no poder seguirle.

Los km iban avanzando, aunque siempre más lento de lo deseado. La meta parecía estar más lejos en cada avituallamiento. Creo que es un mal común que sufrimos todos. Es tan grande el deseo de llegar que la cabeza empieza a jugar malas pasadas. Ver que las piernas no responden y que aun queda más de una hora para llegar a la meta cuando la estás viendo a lo lejos desmoraliza. Al igual que lo hace que a falta de 6 km tengas que volver a tirarte en el suelo para estirar, pasándote otro corredor.

Los estiramientos me sentaron bien, y pude afrontar los últimos km dignamente. Ya se olía Ponferrada. Sólo quedaba una subida y entrábamos en el ciudad. La sorpresa fue grande al iniciar la subida. 3 corredores andando, y yo en ese momento podía subir corriendo. El  primero de ellos era RUBÉN, no lo veía desde el km 25 aprox. me había dejado “colgado”. Me puse a su par  ” rompí ” me dijo. Le ofrecí mi compañía hasta la meta pero no la quiso. Seguí subiendo y el siguiente corredor era JOSE FERNANDO al que se le estaba haciendo muy duro el final ” te dije que nos volveríamos a ver”.Era la tercera vez que me ponía a su par, pero a diferencia de las anteriores esta vez si fui capaz de superarlo. Poco después de llegar al final de la subida me puse a la par del ultimo corredor que me había adelantado. Su cara era un poema, le ofrecí comida y bebida, pero me dijo que no tenía fuerzas ni para tragar. Que siguiera, que llegaría como pudiese.

El FINAL de carrera se puso curioso. Nunca antes me había pasado algo similar. A falta de 1,2 km estábamos 4 tíos en 300 m. Yo iba pensando… Joder como alguno se ponga a sprintar se va a liar aquí la de Dios…. 4 tios haciendo un sprint con mas de 100km en las piernas???? Eso habría que grabarlo. Justo antes de cruzar un puente di mi ultimo trago y mire como estaba el panorama por atrás. El siguiente no podía ni respirar, JOSE FERNANDO corría a ritmo lento, pero RUBÉN venía en moto. Yo en ese momento no iba lento precisamente, pero a falta de 600 m, se me puso a la par gritando Vamoooooos!!!!! su GPS, marcaba un ritmo de 4:15!!!!!! ” yo a ese ritmo no voy contigo a ningún lado” le conteste. Se ofreció para entrar en  meta juntos. Pero el se merecía entrar antes que yo, había hecho un carretón.

Además yo quería la GLORÍA de entrar con el peque de la casa en los hombros. No quería compartir esa foto ,ni ese  con nadie. Mi peque y yo entrando en meta juntos. Mi primera meta con el enano. No había puesto, ni crono que me motivase más que ese momento. LO DISFRUTE como pocas cosas se disfrutan en la vida. Y no lo disfrute más porque las piernas no me dejaron aguantar mucho más con él en los hombros. Solo por esa sensación volvería a repetirlo una y mil veces.

Fue la carrera en la que psicológicamente mejor me sentí. Sólo tenía aun objetivo, cruzar la meta con DANI. El resto no importaba. Quería esa foto para mi y para él. Quizás por eso no pensé en abandonar a pesar de los calambres o del cansancio. Sabía que esta vez en la meta había algo más que la satisfacción personal.  ESTABA ESPERANDO LA MOTIVACIÓN MÁS GRANDE.

Quiero despedirme de este tostón con una frase de SCOTT JUREK ” CORRER 100 KM ES ALGO NATURAL, LOS ULTRAMARATONES SON EL CAMINO PARA ENFRENTARSE A LA ADVERSIDAD”.